Rabia. El personaje olvidado.

Rabia nació en la mente de mi difunto amigo Gregorio Mata. Corrían los años noventa si mal no recuerdo y la editorial Planeta en su vertiente comiquera de ediciones Forum se encomendó a la difícil tarea de encontrar gente con talento a quienes poder promocionar. Carlos Pacheco hacía poco tiempo que había dado el gran salto a USA y sus cómics eran (y son) una maravilla. Yo era un veintiañero con muchas ganas de dibujar y de triunfar en el difícil mundo del noveno arte. Gregorio y yo eramos, además de amigos desde la infancia, compañeros en la Escuela de Artes Aplicadas de Sevilla. Forum pedía una historia. Un pequeño cómic de pocas páginas en el que pudiésemos mostrar nuestro talento. Así que Gregorio pensó en la historia de Rabia. Un antihéroe atormentado por un suceso de su pasado (que jamás llegamos a descubrir cuál era) y que parecía dispuesto a terminar con todo aquel que se interpusiera en el camino hacia sus objetivos. Gregorio ideó un argumento en el que un grupo de delincuentes tecnológicos asaltaba un complejo científico para robar unas mochilas de plasma (sea lo que sea eso…). Los malos se cargan a todos los guardias y, justo cuando van a conseguir alcanzar su propósito aparece en escena un hombre con una larga melena negra, una capa roja y un uniforme con una cruz de color rojo que cruzaba su pecho. Yo me encargué de darle vida gráficamente al personaje. Creo que es el mejor diseño de todos los que he hecho en mi vida. Me encantaba dibujar esa capa y ese pelo al viento.

Pues bien, terminamos la historia y llegó el momento de mandarla a Forum. Gregorio y yo estábamos tremendamente ilusionados con nuestro proyecto. Estábamos totalmente convencidos de que nuestro cómic iba a sorprender en la editorial y que tan solo era cuestión de tiempo que ambos nos estuviésemos ganando la vida haciendo lo que más nos gustaba. Y claro, pasó lo que tenía que pasar. Nos estrellamos contra la cruda realidad como mosquitos contra el parabrisas de un coche. Sin paños calientes: nuestro cómic era una MIERDA. Y, por supuesto, no por la historia de Gregorio, que funcionaba perfectamente, sino por mi dibujo que era una auténtica porquería. Era malísimo. Por aquel entonces mis dibujos eran toscos, la anatomía nefasta y lo único que si acaso podía salvarse era la narrativa. El caso es que nos llevamos una tremenda desilusión cuando fuimos conscientes de que no nos iban a publicar nada. Tened en cuenta que de aquella promoción de Forum salieron autores como Jesús Merino, Ángel Unzueta, David Pulido, etc… Ni de coña mi trabajo se acercaba al de estos monstruos.

Pero resulta que pasaron unos cuantos años. Mis dibujos mejoraron bastante y surgió entre un grupo de amigos la idea de hacer un fanzine. Una pequeña publicación amateur donde poder mostrar nuestra manera de hacer cómics. Y allí estábamos nosotros. Gregorio Mata, Francisco Corbacho y un servidor (aparte de algunos más). Había nacido la revista XION. Yo estaba tan ilusionado (otra vez) que le dije a Gregorio que por qué no retomábamos Rabia. Él estuvo encantado y repetimos la historia que habíamos mandado a Forum años antes. Pero esta vez la cosa pintaba mucho mejor. Me esforcé mucho en que mis lápices valieran la pena y tuve la inmensa suerte de que un amigo mío, Francisco J. Martínez,  un dibujante como la copa de un pino, entintara mis dibujos. El resultado era espectacular (al menos a mí me encanta). Pero no. Esta vez tampoco nos llegaríamos a enterar que había pasado para que Rabia tuviese tanta mala leche. Volvimos a hacer la primera historia. Se publicó en el número uno de Xion y…  y ya está. Jamás llegamos a publicar el segundo.

Y con esto llegamos a la actualidad. Yo he cambiado los lápices y el papel por el ordenador y me sigue gustando mucho hacer cómics. Hace casi un año me propuse resucitar a Rabia. Volví a hacer la primera historia que ideamos. Esta vez a todo color y haciendo pequeños cambios en el guión. Poco después Gregorio murió. Un cáncer galopante se lo llevó en menos de dos meses y tanto a mí como a Paco Corbacho (que es su primo hermano) nos dejó un vacío en el corazón que no creo que ninguno de los dos podamos llegar a llenar. Y luego llegó Situación Límite y su Crunch. Fue entonces cuando me decidí a contar la historia de Rabia. ¿Qué pasó después de que detuviese a aquellos ladrones en el complejo científico? Ha llegado el momento de averiguarlo. Gregorio, amigo, va por ti. Espero que te guste.

 

Página 1 de la segunda versión de Rabia del año 1999.
Y aquí la tercera versión de hace menos de un año.
Y por último, una página de lo que os espera…

 

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